Entre copas

El primer aula oficial de destilación para aficionados

Primero fue la cerveza, luego el pan o las galletas y ahora ya podemos preparar artesanalmente nuestra propia ginebra o nuestra crema facial. La moda “handmade” o “fabricar a mano” nuestros propios productos no tiene límites y llega ya a la destilación.

Alambique de Santa Marta, una pequeña empresa familiar madrileña ha puesto en marcha el primer aula oficial de destilación para aficionados y público en general.

 

Más de 600 alumnos han aprendido en los últimos meses a extraer, por ejemplo, el alcohol de una botella de vino y convertirlo en un brandy o transformar unas plantas aromáticas en un aceite para hacer jabón o perfumes, entre otros.

“La moda de fabricar y elaborar tus propios productos es un toque de atención de los consumidores hacia los fabricantes, es una manera de decirles que lo están haciendo muy mal y que queremos cosas buenas y de calidad. En el mundo de la destilación y los alcoholes ocurre lo mismo: casi nada parece ya creíble. Por eso nosotros damos la oportunidad de hacer estos destilados de manera artesanal, de olerlos, de probarlos, de intercambiar opiniones y de llevarte a casa tu experiencia. Esto es lo que está triunfando en EEUU y ahora en España” señala Javier Pulido, director del Aula de Destilación.

Durante las clases, de 4 horas de duración, los 28 alumnos aprenden a utilizar el tradicional alambique de cobre, comprueban como se separa el alcohol del agua o descubren los hidrolatos producidos por el vapor de plantas aromáticas o medicinales.

Fruto de este trabajo e interés por lo “hecho a mano”, Alambique de Santa Marta creó hace un año Gin Bear, la ginebra más artesanal que se comercializa actualmente y que ha irrumpido con fuerza en un mercado saturado de grandes producciones pero de poca calidad. Ganadora, entre más de 300 ginebras de todo el mundo, del Salón Internacional Gin Motive, Gin Bear destaca por un proceso de elaboración con 7 grandes diferencias frente al de las grandes marcas:

1) Alcohol de trigo en vez de alcohol de remolacha
2) Cascaras de cítricos naturales peladas a mano en el momento en lugar de secas, cortadas y embasadas.
3) Maceración de entre 10 y 15 días frente a la no maceración o un máximo de 24 horas.
4) Alambique de cobre tradicional en lugar de sofisticadas columnas de rectificación.
5) Concentrado: se añade el 100% del concentrado aromático frente al 2% de otros.
6) Reposo: entre 30-45 días frente a ningún día.
7) Embotellado: a mano, de unas 90 botellas diarias en vez de 3.000 unidades de las grandes cadenas.

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