El Aplec 2025 eleva el arroz más allá de la gastronomía: símbolo de resiliencia, tradición y futuro
Organizado por la D.O. Arròs de València y Turisme Comunitat Valenciana, el Aplec ha celebrado su cuarta edición con la presencia de más de 40 chefs y divulgadores que se han sumergido en la cultura del arroz; con la Albufera como escenario.
El Aplec se consolida como un encuentro único que trasciende lo gastronómico para poner en valor al arroz como patrimonio cultural; este evento ha contado con actividades cargadas de identidad: paseo en barca, cena en una barraca, siega tradicional, visita al Museo del Arroz y actuaciones artísticas.
Grandes nombres de la escena gastronómica nacional y valenciana, como Quique Dacosta (Quique Dacosta), Ricard Camarena, Bernd Knoller, Raúl Resino, Carito Lourenço y Germán Carrizo (Fierro) o Manuel Yarza (Yarza), no han faltado a esta cita.
La Albufera ha demostrado su poder de regeneración tras las inundaciones, gracias a agricultores, pescadores y entidades locales que han trabajado sin descanso para restaurar el equilibrio del humedal.
Con la Albufera como telón de fondo, el Aplec ha celebrado su cuarta edición demostrando que el arroz es más que un alimento: es identidad, legado y futuro compartido. Más de 40 chefs y divulgadores gastronómicos se han unido en este paraje para rendir homenaje a la cultura del arroz y poner en valor este legado artesanal. Organizado por la D.O. Arròs de València y Turisme Comunitat Valenciana, este evento reivindica al arroz como patrimonio que trasciende lo gastronómico para convertirse en un nexo entre territorio, tradición y futuro. «El Aplec es un encuentro que mantiene viva nuestra identidad, nuestras raíces y nuestra lengua. Es un espacio de convivencia intergeneracional que une cultura, música y gastronomía, y que refuerza el sentimiento de pertenencia a nuestra tierra. Preservarlo y celebrarlo es defender quiénes somos y lo que queremos legar a las próximas generaciones», afirmaba Santos Ruiz, gerente de la D.O. Arròs de València. Además, esta edición ha tenido un cariz muy especial: ha sido la primera recogida del arroz tras la DANA y las inundaciones que afectaron a la Albufera. La cita ha demostrado la fuerza de la naturaleza y la capacidad de resiliencia del ser humano en aras de la conservación de las tradiciones más arraigadas de la Comunidad Valenciana. Asimismo, esta edición ha reflejado el compromiso de las voces de la gastronomía más potentes del país con este territorio. Ricard Camarena ha recordado los duros momentos vividos tras la Dana y cómo tras la tragedia se volcó en dar apoyo a los afectados a través de diferentes iniciativas. «Cuando ves que en un momento de desesperanza algo que haces puede ser útil para otras personas, eso es un motor imparable. Me siento afortunado de que centenares de cocineros se sumaran a las múltiples iniciativas, que creyeran en ella y que pudiésemos recaudar casi siete millones de euros», explicaba Camarena.
Y es que la DANA ha demostrado la fortaleza natural de la Albufera, un espacio de expansión natural de las inundaciones; las lluvias torrenciales inundaron los arrozales. Este ecosistema único, considerado el pulmón cultural, gastronómico y patrimonial de la Comunidad Valenciana, demuestra la resiliencia natural de la laguna y al trabajo constante de agricultores, pescadores e instituciones; la Albufera restablece su equilibrio, recordando la importancia de proteger un espacio que es seña de identidad de Valencia. «Este es un año muy difícil, tanto para la industria como para los agricultores, estos últimos porque están teniendo dificultades no solo por las lluvias y por el clima de la ciudad, sino también por el clima de verano, que ha sido muy caluroso y de alta humedad. No obstante, obtendremos un arroz magnífico como todos los años. Nuestra máxima año tras año es que la gente sepa reconocerlo y sepa degustar lo que para nosotros es nuestra vida: el arroz de Valencia», afirmaba Ricardo Císcar, presidente de la D.O. Arròs de València.
CITA CON LA TRADICIÓN…
Grandes nombres de la escena gastronómica nacional y valenciana, como Quique Dacosta (Quique Dacosta), Ricard Camarena, Bernd Knoller, Raúl Resino, Carito Lourenço y Germán Carrizo (Fierro) o Manuel Yarza (Yarza), no han faltado a esta cita. «Vivir la siega del arroz y escuchar a los pescadores y agricultores que lo cuidan permite comprender que detrás de cada grano hay un paisaje, una cultura y un patrimonio que lo hacen irrepetible. Solo conociendo este origen es posible entender por qué el arroz valenciano trasciende lo culinario», manifestaba Santos Ruiz. El Aplec comenzó el domingo brindando a los asistentes la oportunidad de ver en primera persona como el Parque Natural de la Albufera está a pleno rendimiento gracias al esfuerzo de los expertos locales. Como ya es tradición, al atardecer tuvo lugar el extraordinario paseo en barca por la Albufera, un ejemplo único de cómo la intervención del ser humano ha sido clave para preservar su ecosistema. Declarada Parque Natural en 1986, la Albufera es uno de los humedales más valiosos del Mediterráneo; con más de 21.000 hectáreas de extensión, su lago de agua dulce, rodeado de arrozales, acoge más de 300 especies de aves. «El 75 % del Parque Natural de la Albufera son campos de arroz, pero es que, además, el propio parque no nos deja cultivar otras cosas. Hemos aprendido, después de décadas, que el hecho de que nosotros cultivemos arroz en esta zona ayuda al mantenimiento, sobre todo, de la avifauna, que es el gran poder que tiene la Albufera», contaba Santos durante el recorrido en barca.
La velada concluyó con una cena en una barraca valenciana tradicional, una de las pocas que se mantienen en pie tal y como fueron construidas en su origen. Los asistentes se adentraron en la cultura gastronómica de la terreta de la mano de algunos de los platos más emblemáticos de la región, al tiempo que se sumergieron en la historia de estas construcciones que, durante siglos, fueron el refugio de los agricultores y pescadores de la Albufera. Tabla de quesos valencianos acompañados de uvas y grisines, coca de guisantes encebollados con papada, steak tartar sobre minifartón con mahonesa trufada, paella de calamar de playa y gamba roja o paella valenciana fueron algunos de los platos, todos acompañados por vinos de las principales denominaciones de origen de la Comunidad Valenciana. También hubo tiempo para las actuaciones en directo, con una performance que unió pintura, cante y poesía en un homenaje a la cultura valenciana, y la participación de Doña Manteca, un grupo de música con base en Valencia, que interpretó la canción ‘Hasta la raíz’, en recuerdo a todo lo vivido en la región en este último año.
… Y CON LA TÉCNICA
La segunda jornada del Aplec estuvo centrada en dar a conocer los detalles técnicos del arroz. Comenzó con una visita al Museo del Arroz. Este espacio, situado en el barrio del Cabanyal y ubicado en un antiguo molino arrocero de principios del siglo XX, permitió a los asistentes comprender en detalle los procesos que atraviesa el grano hasta convertirse en un producto de excelencia con Denominación de Origen Arròs de València. Acompañados por Santos Ruiz, recorrieron las instalaciones del molino, cuya mecánica, pese a su antigüedad, resulta muy similar a la de los sistemas más modernos; además, por videoconferencia se unió a este encuentro Quique Dacosta. Actualmente, el arroz llega en bruto al molino transportado en camiones, y es fundamental que lo haga bien seco para evitar su deterioro, con un nivel de humedad que ronda el 14 o 15 %. Hoy en día, este secado se logra mediante secadoras automáticas, aunque antaño se hacía al sol, con el riesgo de que el grano se estropeara. Una vez dentro el arroz, el ciclón retira las impurezas menos pesadas como pajitas o granos fallados y la zaranda los elementos más pesados como piedras o restos metálicos. Todavía protegido por su cáscara, el grano pasa después a las descascarilladoras, formadas por dos piezas de goma que giran a distinta velocidad para retirar la cubierta sin dañarlo. Finalmente, otra máquina separa el arroz ya descascarillado, conocido como arroz integral, de los restos de cáscara, llamados pallús. El arroz integral es perfectamente comestible y, de hecho, muy popular por su mayor concentración en nutrientes. Sin embargo, y como explicó Ruiz a los asistentes, no absorbe bien los sabores. Por ello, la mayor parte de los arroces de la D.O. Arròs de València se someten a un proceso de blanqueamiento, es decir, que elimina todo el salvado para mejorar su sabor y aumentar esa capacidad de absorción.
El día terminó con una oda cultural y gastronómica a la Comunidad Valenciana. En el restaurante Terminal Thehub, los invitados pudieron rendirse al sabor de la región a través de platos emblemáticos y de productos locales, acompañados por una selección de vinos de Bodegas Hispano+Suizas (D.O. Utiel-Requena). En esta comida también hubo espacio para la poesía, con un recital; la música, con la interpretación del tradicional albaes de l’horta, un género de canto improvisado y tradicional valenciano, y la pintura, gracias a Jesús Arrúe Mora, que pintó en directo un cuadro inspirado en la marjal valenciana y en la siega del arroz. «El sol, la luz y esa estampa de la siega del arroz es un ejemplo de la cultura valenciana. Valencia para mí, significa todo. El arroz lo llevo muy dentro y es fuente de inspiración. Además, la Albufera es maravillosa; es un lugar emblemático de Valencia que se debe dar a conocer. Inmortalizar la siega es un orgullo y simular a esos artistas de antaño que pintaban esos paisajes valencianos, con ese punto alternativo que yo tengo como artista, es una oportunidad increíble», explicó Arrúe.
UNA D.O. COMPROMETIDA CON LA PROMOCIÓN DEL ARROZ
La D.O. Arròs de València desarrolla una intensa actividad de promoción de los arroces bajo su amparo y del rico ecosistema en el que se desarrolla mayoritariamente su cultivo. Con su labor divulgativa trata de acercar al público la riqueza cultural y gastronómica de este cereal único. A lo largo del año organiza talleres y showcookings en escuelas de hostelería y centros educativos, visitas guiadas a los campos de la Albufera para descubrir de primera mano el ciclo del arroz, catas comentadas que muestran la diversidad de variedades protegidas, jornadas gastronómicas con reconocidos chefs que ponen en valor su versatilidad en la alta cocina e incluso eventos privados enfocados a empresas o grupos para conocer la Albufera a través de distintas actividades. Además, impulsa festivales y concursos populares de paella, actividades familiares y colaboraciones con museos y entidades culturales, reforzando así su papel como embajadora del patrimonio culinario y agrícola de la Comunidad Valenciana.
La Denominación de Origen Arròs de València también acerca cada año la cultura arrocera a miles de personas a través de actividades abiertas al gran público. Entre ellas destaca el TastArròs, un gran evento gastronómico en el corazón de la ciudad que reúne a cocineros y restaurantes para mostrar la versatilidad del arroz con propuestas creativas y tradicionales. Junto a él, la Fiesta de la Siega devuelve a la Albufera su esplendor histórico con exhibiciones de siega manual, paseos en barca, talleres y degustaciones que permiten revivir la tradición y entender el vínculo de este producto con el territorio. La D.O. Arròs de València en un referente a la hora de transmitir, de manera didáctica y cercana, la importancia de este cereal en la identidad cultural y gastronómica valenciana.








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