Restaurantes

Le Bistroman Atelier, la mejor versión del Bistrot francés

Siempre he echado de menos un restaurante francés de nivel de en Madrid. En una ciudad donde han arraigado tantas gastronomías regionales durante décadas y en los últimos años se ha registrado un verdadero aluvión de establecimientos asiáticos o latinoamericanos, faltaba un bastión de la mejor gastronomía de todos los tiempos que, hasta estos últimos años de eclosión de la española, ha sido la francesa.

Felizmente, porque la experiencia ha sido muy gratificante, acaba de aterrizar en Madrid Le Bistroman Atelier. Y lo hace en  una de las mejores zonas de la capital, en los alrededores de la Plaza de Oriente. Un barrio el de Palacio, donde se llega a percibir hasta el silencio, aislado del abrasivo tráfico de otras zonas y de evocaciones históricas que encaja perfectamente con ese refinado clasicismo de la “cuisine” francesa.

Miguel Ángel García Marinelli, Stephane del Río y José Ribagorda

Esta loable noticia, que viene a enriquecer notablemente el panorama gastronómico madrileño, ha sido posible gracias al empresario de raíces francesas, Miguel Ángel García Marinelli. Durante años regentó algunos de los restaurantes orientales más de moda en Madrid como fue el Café Saigon. Tras establecerse en Marbella los últimos años, emprende esta nueva aventura en la capital perfectamente secundado por un profesional en la cocina como Stephane del Río, también de origen francés, al que le avala un profundo conocimiento de la cocina vecina y una amplísima trayectoria.

Os reconozco que es una de las mejoras experiencias que he tenido en los últimos tiempos. Se lo dije a Miguel Angel y a Stephane, en Le Bistroman las sensaciones que uno tiene trascienden de lo gustativo, son espirituales. El barrio ya te instala en una especie de confortabilidad imposible de encontrar en otro lugar y te predispone muy favorablemente a disfrutar de esa cocina sutil, sabrosa, profusamente elegante que ha  ostenta y ha ostentado Francia durante siglos y siglos. Pero es que el local, un primor de sencillez y distinción, invita más si cabe al relajado disfrute. Local y servicio de sala impecable para degustar de una cocina que marcó la evolución y que descubrió muchos platos que siglos después mantienen su vigencia, que nunca pasan de moda, porque son la moda misma. Esa moda que va asociada a la calidad del producto y las desarrolladas técnicas. Esa moda que ensalza siempre  el sabor con la sabia y equilibrada combinación de ingredientes. En plena ebullición de la globalización, se agradece un lugar de bases tan sólidas y clásicas, con personalidad y capacidad de ofrecer lo de siempre y de la mejor manera.

Todo evoca a Francia, hasta la delicada y bella vajilla de Limoges. Los vinos del país vecino, únicamente la bodega tiene vinos franceses, son cosa aparte.  Disfrutar de un Saint Emilion, del que sea, ennoblece hasta la misma acción de disfrutar. La materia prima elegida por Miguel Ángel y Stephane procede, siempre que se puede, de Francia. Desde la mantequilla, hasta las hogazas de pan que desde esta semana traen ya de una patisserie parisina.

Todo roza la excelencia. Magnifico el salchichón de Mirepoix con que iniciamos el festival de gustos y sabores. El foie casero me ha reconciliado con esta delicadeza de la que llegué  a estar saturado por su excesiva utilización y desvirtuación.  Excelente me pareció también la mítica Bullabesa marsellesa, con pescados frescos del día. Y lo mismo podría decir del onglet de ternera que Stephane sirve con acierto con chalotas y unas sorprendentes patatas fritas.

Me quedan muchos platos por conocer de este lugar que pienso hacer de cabecera, de esos sitios a los que no dejas de ir. Estoy seguro que este acogedor bistrot, para un impenitente afrancesado como es mi caso, no dejará de depararnos sorpresas cada estación y cada temporada. Es el triunfo de la cocina de principios, solida, esa cocina impecable de siempre actualizada y con los toques personales del chef, que sobrevive a todas las épocas.

Por algo será……

Le Bistroman

Calle de la Amnistia, 10

28013 Madrid

Teléfono: 914 47 27 13

Deja un comentario